Marlyn Attie

Marlyn Attie

CENIT Y NADIR

Sobre la Compañía

Con la aspiración de formar una compañía de danza contemporanea, Marlyn Attie ha colaborado con Ingmar Herrera y otros artistas desde el 2017 para la creación de proupestas investigativas que incluyen un profundo estudio de audio y movimiento. Para esta creación la colaboración incluyó también a Jonathan Harker, Raphael Salazar y otros artistas de video con los que se trabajó en la conceptualización y creación de una pieza de video-danza.Creaciones Previas incluyen Forja – 2016, De a coco – 2017, El Umbral 2018, Crush 2018.
Sus creaciones han sido programadas en Festival Prisma, Panama 2018; Festival Edanco, Republica Dominicana ,2018, Women in Dance Conference, Philadelphia, 2019.
Actualmente esta en proceso de certificacion como instructora de Gaga – lenguage de movimiento desarrollado por Ohad Naharin.

Sobre la Pieza

Al evocar a Panamá, el imaginario más común es el de paisaje tropical, selva, abundancia, ebullición de verdes y de actividad; muy poco se asociaría a un paisaje árido, a escasez o a quietud. Nuestra pieza, Cénit y Nadir parte de una investigación sobre Sarigua y nos transporta al desierto, un espacio donde históricamente, en la literatura, conviven extremos opuestos ycuyas temperaturas delirantes sugieren un aura de purificación y redención.

Sarigua alberga ráfagas incesantes de viento que nos recuerdan lo que fuimos alguna vez. Aparente quietud en un espacio inhóspito y vacío que invita a perderse, a salirse de uno mismo y vaciarse poco a poco también. La constante del viento contra la tierra cuarteada y los pocos obstáculos confunden la percepción al pasar por el filtro de la lógica; tanta fuerza debería originar impulsos estrepitosos, pero nada se mueve. Un reflejo de nuestro inconsciente, que maquina con mucha fuerza sin darnos cuenta e irrumpe en la realidad inesperadamente.

Esta disonancia, junto con la libertad de un paisaje monótono permite volcarnos en un estado de profundización interior sin restricción, en un estado contemplativo de lo que fuimos, lo que somos y lo que podemos llegar a ser.

Al recorrer las grietas de Sarigua es inevitable transitar en nuestras historias personales donde también hay cicatrices de lo que fuimos y ya no somos, y de las relaciones que tuvimos y perdimos. Esa tierra que se cree muerta, a su vez vibra con el potencial de lo que podría ser, de lo que podríamos ser.

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