Notas preliminares:
Asuelto, de HURyCan, cerró ayer domingo la programación de Prisma en sus espacios alternativos. La presentación fue en el Biomuseo. En tal trabajo la danza está desbordándose a sí misma todo el tiempo, decreándose y transfigurándose y de ese modo también desdibujando los límites entre violencia y juego, entre verdad y tomadura de pelo, entre precisión y agotamiento, entre colaboración y abandono, entre personaje y persona y personas observando que también claman por ser personajes y entrar en el campo de batalla, de juego, de escena… siempre lo uno siendo el  motor de lo otro y así de vuelta e infinitamente. todo lo bello y todo el desastre, entramado, interconectado, repotenciado. Un trabajo de altísimo rigor físico y también de investigación que no se regodea en sus hallazgos, sino que sigue jugando con ellos.
Bertha Díaz.

Juego brutalmente lúcido

Una pareja de ejecutantes invade el espacio de un tercero que entrena y que a primera instancia evita cediendo el espacio y moviéndose a otro; pero hay intencionalidad de provocar, de retar, de medir, e inicia la pelea, casi como un juego que se intensifica hasta llegar a golpear a un cuarto, que se defiende ferozmente; todos son feroces, fuertes, como una pandilla, como una manada. Este es la mecha que enciende la guerra, pareja contra pareja, todos contra todos. Y la mujer inventa una consigna: no te ataco a ti, ni tu a mí, pero juntos atacamos a los otros, y ellos lo comprenden;, entonces el campo de batalla es un juego de inventar armas y ataques; ellos combaten ella dirige y sale victoriosa. El juego es vital, fuerte, arriesgado, sorpresivo: brutalmente lúdico.

-Álex Mariscal 

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Lo risible y lo grave

Pie de entrada a un pacto de violencia llevado al límite. El otro es usado como arma. Lo grave y lo risible en un mismo pozo negro. El otro usa al otro como escudo. Lo risible y lo grave en un mismo brote de frotación violenta, absceso de ira reprimida. Pieles de primates color marfil enajenadas tras la fisonomía esbelta de un cuerpo de deseo: mujer menuda que va siendo despojada de sus ropas por la horda de maleantes alfas que intentan anularse, mientras la someten al arbitrio de su almizcle. Pero ella no se victimiza. Participa de la cópula promiscua atizando el fuego en un bólido que canta. Es ella la que canta. La ignición del frenesí. Ella replantea el dominio. Lo da vuelta. Nada es predecible aquí salvo nuestra alarma. Nadie puede sufrir tanta belleza de predominios fugaces y duraderos por obra y gracia de la emoción… Y, cuando lo obvio se hace evanescente, ya se están yendo, con el mismo pie con el que entraron, por la puerta de atrás. Salen. Felices. Imagen del absurdo trastocando el adiós.

-Salvador Medina Barahona

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