CUL DE SAC
Kor´sia, España
: intertextualidad cromática: estudio de la sombra:
—programa en mano—

 -Salvador Medina Barahona

Universo conceptual: ¿el universo apabulla el concepto?// Qué atmósfera de juegos en la rudeza de los tonos grises: qué exquisitez planteada en ese rigor que obtura y deja asomar los límites físicos y conceptuales opuestos al deseo de realización.// En ese gris plomizo se expande el drama y se potencia la idea de jugar a pesar de los pesares, que parecen engendrar un vacío solo lleno con nuestra turbación.// Carácter narrativo de la danza: superposición de fractales donde el eclipse ejerce su disturbio lunático: ¿quién se eclipsa? ¿ellos o nosotros?// El overbooking es ese juego de las sillas tan pueril como sádico: el que sobra es aterido por el bulling de la infancia: un rey tras el dinamismo en moción lenta, depuesto a pocos minutos de su entronización: ¿tan poco duran los ecos del poder?// La epidemia ¿es otra?: solo un ser en cuarentena, y, ¿a quién contagia?// Comunidad de seres confinada entre cuatro paredestoda danza es confinable pese a sus aperturas intrínsecas, todo ser adscrito a la comuna violenta esos falsos muros, ¿y la quinta pared?// Obligada a un pacto social esa comunidad que traza puentes colgantes por los que cruzamos o nos cruzan a ese otro lado de las cosas: ya no recuerdo quién lo dijo.//Hallar la libertad en su fuero interno, una utopía flamante, salvo en la praxis de jugar, que en todo juego se es libre.//Vida a sus figuras monocromáticas, gris plomo, qué duda cabe, y vida a nosotros.// Imbuyendo de movimiento a las tensiones entre individualidad y sociedad: he aquí el concepto que nos desencarcela, solitaria, colectivamente: qué monocromía del miedo: qué llegar a la luz en juntura: qué descansar ¿finalmente? en unas sillas, de espalda a la alteridad en vilo: qué alteridad también en sus sillas, asida a la visión sombría de los cuerpos, pero ejerciendo los votos de una mirada frontal, exultante de asombro: qué  fugaces retornos de la luz para afianzar los nexos efímeros a través del saludo afectado y el aplauso en motín, cada figura, ella, cada saludo un mundo propio: y esa conjunción de venias tan sui generis, hechas como a través de las bardas de un convento de espectros: espejo, otra vez gris, de lo que somos.

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La maldición del hotel encantado

-Felipe Salazar

Cul de sac : la maldición del hotel encantado. Es la misma patraña que la idea del cielo.
Lector: examine bien para sus adentros, ¿existe un castigo peor que el de ser feliz por siempre?
¿No le aburre el juego cuando siempre se gana? El antiguo papa Benedicto XVI tuvo la osadía de abolir el limbo, de quitar el purgatorio. Pero si hay campos de refugiados en esta vida, también en la otra tiene que haber. Porque si de algo hay que estar seguro es que el gris existe.

Cul de sac nos presenta su versión del purgatorio. Es un loop tan largo que deforma el movimento. La persona es personaje y la cara caricatura. En este hotel se flota no se camina. No hay área de no fumador porque las suites son el mismo viento.

Días grises

-Moisés García

Fusión.
Remontarse a la infancia con soldaditos de plomo a los que vi jugar tratando de escapar de sus cuerpos.
Sentir tristeza y muchas otras emociones expulsadas de este lenguaje corporal donde el centro de gravedad de cada bailarín permitía una fluidez amarrada al contorsionismo de sus cuerpos, pero limitado siempre a un nivel medio, sin explosiones.
Ese fue el reto: mantener a la audiencia cautivada con la calma de la escultura, por que eso eran: esculturas vivientes…
Luego, derramarse en el piso bajo aquella lluvia densa de luz danzando al ras del piso.
El tiempo de la pieza fue hasta su límite. Extenderla más tal vez hubiese echado a perder eso ya logrado.
Es posible casi sentir el entrenamiento que deben ejecutar los bailarines para llegar a ese callejón sin salida: los músculos adoloridos fibra a fibra por sostener aquellas posiciones estáticas y encorvadas nada amigables están ahí, aunque el ojo del espectador no vea eso en principio.
La pieza pudo haber sido un musical, una obra de teatro… fue una película, una instalación en una galería.
Mi viaje llegó hasta hombres en guerra luego de días de batalla, a prisioneros en una celda, que tal vez es la misma a la que nos sometemos en nuestras sociedades, con falsos reyes, víctimas monocromáticas del consumismo, sin opiniones propias y un destino fácilmente leído en nuestro actuar.