Ante el asombro por la pulcritud del movimiento y la articulación de un lenguaje que reta a una especie de vocabulario instalado en las grandes compañías de danza, así como ante una coreografía que ocurre no solo en el trazo de los cuerpos en escena, sino en una intensa obsesión geométrica de la concepción lumínica que va revelando, sugiriendo, matizando, escribiendo… y una música potente articulada por fragmentos diversos en cuyo montaje provoca la ampliación de los elementos antes referidos, dos corpoescritores de este blog proponen, respectivamente, una carta y unos haikús para “Horses in the sky”, de Kibbutz contemporary dance company, de Israel, la brillante propuesta que cerró esta edición de Prisma, el domingo último. 
(B.D)

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Correspondencia para Horses in the sky

Esta  es la única carta que voy a enviarte, trataré de ser breve, pero las promesas son promesas. Tu caballada transparente entró por la puerta ancha bajo el estallido de cien rayos. Quedé encandilado, a tal punto que no pude visualizar formas ni siluetas en esa noche de mil lunas sobre la sabana. Pero la luz fue multiplicada por el big-bang de la música. Dicen que lo prometido es deuda, y trato de ser breve, pero apenas es el inicio. Tus unicornios azules penetraron las nubes con la radiación de sus cascos trotando sobre el vapor de las cascadas, con cuerpos temblorosos, torneados, desnudos y vigorosos; potros terrestres, fantasmas del retozo, esta es mi última carta. Después de este instante, buscaré en los tablados, los rastros en el aire de unas blancas siluetas que solo puedo mirar con los ojos cerrados. Y algún día, quizás, un día lejano,  crecerá sobre el tablado nuevamente una manada de hombres y mujeres cabalgando sobre la arena de una luna desierta, y yo veré tus crines ondeando sobre ombligo del establo. Abriré los ojos entonces  y veré “horses” azules en el cielo y unicornios con pantaletas blancas en el teatro.

-Álex Mariscal.

Trino al cubo
(haikús para Horses in the sky)

I
geometría de la danza
desfallecen caballos
en su brecha de cielo

II
distorsión de la música
y la voz que se quiebra
resoplando en sus ecos

III
apocalipsis del mundo
tan espejos nosotros
de los caballos muertos.

-Salvador Medina Barahona.

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