Edición 2018

CAMINANDO PRISMA

La 7ª edición de PRISMA ha sido –por qué no decirlo– un reto: cancelaciones de compañías por falta de fondos de movilidad, dificultad en la recaudación de fondos de la empresa privada, burocracia extrema en algunas instancias gubernamentales, … Sin embargo, aquí estamos un año más, contentos de poder volver a ofrecerles espectáculos de primera durante una semana, esperando ansiosamente la llegada de 76 extranjeros y la participación de 10 panameños, todos ellos con propuestas que nos harán soñar.

Pero PRISMA es mucho más: aparte de 8 eventos de sala como éste, tendremos 11 funciones gratuitas (incluyendo 3 en espacios públicos y el resto escolares), 20 clases maestras de danza (llenas a capacidad!), 2 talleres de creación (1 de adultos y 1 de jóvenes), un taller de escrituras, conversatorios, un blog, etc.

O sea que PRISMA ya hizo su parte. Ahora les toca a ustedes prepararse para apreciar lo que les brindaremos. Están listos? Si no están seguros, algunos de los conceptos que visitamos el año pasado de la mano de la crítica Bertha Díaz en el taller de escrituras sobre las artes escénicas pudieran resultarnos útiles.

Nos decía Bertha que el espectador, tenga o no la intención de redactar un texto a partir de una pieza, puede intentar “mirar” los cuerpos en movimiento e ir más allá de la imagen. Mirar lo que está y también lo que no está pero pudiera estar; lo que el creador escogió resaltar por medio de la luz y lo que decidió no traer al escenario. Llámese luz, sonido, cuerpos, movimiento, elementos escénicos, …

Puede (porque no existen los deberes cuando se trata de apreciar arte) preguntarse qué efecto producen esos movimientos en él o ella, observar su propio cuerpo y tomar consciencia de cuál es su reacción física a la obra: se aceleran sus latidos? le provoca somnolencia? lo lleva a una especie de trance? huele a algo? Los sonidos, ruidos, silencios tuvieron un efecto en su cuerpo?

Sobre todo, puede asociarse con la pieza. Reconocerse (y re-conocerse) en ella. Sentir: temor, rabia, compasión, ternura… Y en la medida que lo haga, y que se permita reaccionar –inclusive entrar en crisis a causa de experimentarla– en esa medida habrá vivido el arte.

Después de la primera vista, casi no podremos evitar ver técnica, estructura… y apelar a referentes (recuerdos de danzas que hemos visto, otras formas de arte, vivencias) con los que logramos establecer algún tipo de vínculo. O sea, no podremos evitar pensar en la Forma.

No obstante, como nos instaba Bertha, guardemos mejor la Fuerza! Busquemos el carácter de cada pieza y que sea eso lo que nos llevemos a casa, y a la vida, al final del espectáculo.

Analida y Ximena

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